NUESTRA IMPERFECTA MEMORIA……

*Ya en casa, en penumbra, desparramado sobre el sofá, intenté vislumbrar…… recordar……, mas apenas unos retazos de aquel rostro perfecto llegaron a mi memoria. Imposible mejorar el liviano recuerdo…..

-¿Por qué mis células encargadas de retener imágenes son tan incapaces, vagas e imperfectas que no han redoblado su esfuerzo en esta irrepetible ocasión, en su obligación de memorizar tamaña belleza? –me lamenté cabreándome con ellas.

*Después pensé que, quizás, mis otras células, las encargadas de la expresión, fuesen más trabajadoras y cumplieran mejor la misión que la ocasión exigía, e intenté describir poéticamente aquel rostro…..: rasgos perfectos enlazados en continuas sinusoides sin posible fórmula…. esmeraldas que reflejan mi mirada mientras la suya me traspasa llegando al punto axial de mi cuerpo (si es que éste existe)…., ¡no! ¡imposible describir tamaña perfección más allá de unos retazos hilvanados en frases manidas! –me lamenté compadeciéndome de la incapacidad de mis células expresivas.

*Acudí más tarde, emocionado, a intentar plasmar sobre un lienzo sus formas, el color imposible verde-azulado de sus ojos, o el trigueño-dorado de sus cabellos….. pero, igualmente, tan sólo unos retazos de mis pinceladas lograban asemejarse al perfil de su cara y de su cuello.

-¿Cómo pintar sobre un plano el sincronizado movimiento de sus labios, o el imperceptible y cambiante parpadeo tras el giro de sus pupilas, o el reflejo de luz que varía continuamente el tono de las ondulaciones de su cabellos? –pensé lamentándome de la incapacidad humana para retener semejante belleza.

*Machaconamente, mi mente me insistía en mejorar el flash de aquella vivencia:

-¿Cómo recordar el sonido de su voz? Y, una vez emitido, ¿hacia dónde va o dónde se oculta? Sí, sí, esas ondas sonoras, en perfecta modulación, se han esparcido por el aire…..¡Y han llegado a mis oídos y se han alojado dentro de mí! Pero ¿cómo puedo recuperarlas? Apenas siento un retazo del recuerdo de su voz…..-me lamenté.

Y maldiciendo a las células encargadas de recoger y guardar los sonidos, grité:

-¡Vagas, perezosas, estultas, necias, no valéis para nada….! –repetí, emitiendo toda clase de insultos.

-¡Vaya, al menos las células encargadas de confeccionar insultos son más trabajadoras…!-asentí, conformándome con ello finalmente.

Pensé, desconsolado, en que la única manera de volver a sentir lo sentido, de volver a vivir lo vivido, era verla. Verla de nuevo.

-Misión imposible puesto que se trata de una desconocida, una extraña…-me lamenté.

Entonces, abrí la persiana y me sorprendí al ver asomar el sol tras la loma, con su luz cegadora, extendiendo presuroso sus rayos sobre las laderas, sobre los cultivos, y haciéndoles vibrar con su luz, modificando su apariencia a mi vista cada minuto en infinitos colores, y sentí de nuevo unos cuantos retazos de belleza…..

Y fui  feliz…..

 

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